PEELING QUÍMICO

¿Qué es?

Termino procedente del inglés que significa pelar.
Exfoliación de la piel por medio de la aplicación de un producto químico.

¿En qué consiste?

Destrucción de las capas más superficiales de la piel esperando una regeneración de nuevo tejido epidérmico o dérmico. Según la profundidad de actuación y dependiendo del químico empleado, del tiempo de exposición o del número de capas aplicadas, pueden ser:

Superficial
Miedo
Profundo

Tipos de Ácidos

Glicólico
Láctico
Mandélico
Salicílico
Retinoico
Tricloroacético
Fenol

¿Para qué sirve?

Renovación de la piel retrasando el proceso de envejecimiento, a la vez que da al rostro un brillo y textura naturales.
Eliminación o atenuación de arrugas
Eliminación o atenuación de manchas
Eliminación o atenuación de cicatrices secuelas de acné u otras patologías
Mejoría del exceso de grasa (seborrea) y poros dilatados
Corrección de asperezas de la piel
Mejoría de la flacidez

Método

El tratamiento apenas dura unos minutos y el paciente se puede reincorporar de forma inmediata a su vida normal.
Aplicación del químico mediante una torunda en las zonas a tratar. Se deja que actúe y se repite tantas veces como sea necesario. La sensación es de calor moderado perfectamente soportable.
Se neutraliza mediante una crema, desapareciendo automáticamente la sensación desagradable.
Se abandona la consulta con la piel eritematosa, esto es ligeramente coloreada (como tras una exposición solar inadecuada). Al cabo de uno o dos días comienza el oscurecimiento y descamación de la piel. Por supuesto que será mucho más evidente dependiendo de la profundidad de actuación.
Durante unos días habrá que aplicar una crema hidratante y fotoprotectores adecuados.

¿Cuantas sesiones?

Dependiendo de cada caso se pueden plantear uno o varios peelings seguidos, dejando un intervalo no inferior a dos semanas entre ellos.

Es recomendable realizar un peeling al año a la vuelta del verano, cuando la exposición solar ya es menor.